viernes, 3 de abril de 2015

Tengo un propósito

Mis pequeñas manos para tocar y trabajar, ellas parecen delicadas pero tienen la fuerza para sostener grandes pesos. 

Mi rostro es femenino y limpio, pero en él nacen las arrugas que medirán mi esfuerzo y ganas por vivir.

Mis ojos igual a los de mi padre, a veces verdes, otras color café como los de mi madre; yo les llamo color aguarapado. Mis ojos han visto infinitas personas y situaciones, el nacer y morir de alguien o algo. Con ojos tristes y turbios o alegres y vivos ha transcurrido mi vida.

Hoy nace una nueva forma de ver las cosas y a las personas, pero lo más importante, una nueva y mejor forma de verme y hacerme notar.

En el éxtasis del sonoro, Dios me obsequió éstos oídos con los que he escuchado desprecios y burlas; pero más aún palabras de amor y fortaleza. Hija te quiero, hermana te extraño, amiga haces falta.

Si supiera cuán bendecida estoy, si conociera todo el poder que tengo en mis manos. No soy solo cara bonita y cuerpo agraciado, no soy malas palabras y mal carácter.

Esa no es mi esencia. Mi esencia vive en mí y trato de encontrarla.

Mi corazón aún late y aunque la fuerza por vivir a veces cae en penumbra, se que tengo muchas opciones que me lanzan a la vida. 

Doy gracias por llorar, porque puedo saborear mis lágrimas; doy gracias por sufrir porque reconozco que tengo un corazón; doy gracias por los momentos de soledad, porque con ellos me animo a cambiar la realidad y aprender a valorar la buena compañía.

Todo es posible en mí, yo aún busco mi propósito.


D.J

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